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martes, 12 de marzo de 2013

El método axiomático en las ciencias físicas

por Alejandro Lavagnino
Profesorado en Física
IES Nro. 2 Mariano Acosta
CABA
 
Objetivo:

 

El objetivo de este trabajo es realizar un análisis de la relevancia del método axiomático, propio de los modelos matemáticos y las ciencias formales, frente al hipotético deductivo en las ciencias físicas y su aplicabilidad como correspondencia con la realidad.
 
Introducción:
El positivismo lógico desarrollado durante el siglo XIX fue el germen de una concepción de la ciencia, en particular la física, basada fuertemente en el empirismo y en la verificación de leyes mediante la lógica, la observación, la recolección de datos y la experimentación. Estas ideas tomaron fuerza a comienzos del siglo XX, mayormente en ámbitos como el Círculo de Viena, pero fueron cuestionadas, principalmente por Karl Popper, en cuanto al uso de la inducción como método de comprobación de la verdad y en cuanto a la metodología de validación de las teorías científicas.
Popper introdujo el concepto de “falsacionismo” y estableció al método hipotético deductivo, junto a la comprobación experimental, como el camino correcto que debe seguir una teoría válida para ser aceptada por la comunidad científica. Sin embargo, los avances en la física del siglo XX, en especial con la teoría cuántica y la física teórica, han puesto en duda esta metodología y comenzaron a surgir otras corrientes que ponderaban el aspecto semántico de las teorías por sobre su semejanza objetiva con la realidad. Se consideró que la tarea del científico era sobre todo elaborar modelos matemáticos de los fenómenos naturales para
luego realizar una interpretación acerca de su correspondencia con la realidad.
Tanto estos modelos matemáticos, como los nuevos modelos físicos, en tanto estructuras lógicas abstractas, están construidos sobre axiomas, por definición indemostrables y, por lo tanto, sin correspondencia alguna con la naturaleza, por lo que se puso así en duda el isomorfismo entre teoría y realidad que sostenía el positivismo lógico. El estructuralismo fue una de estas corrientes, que analizaba a las teorías científicas como estructuras semánticas interpretadas, mas allá de su formalismo lógico deductivo.
 
Popper y el falsacionismo:
 
Karl Popper (1902-1994) fue un filósofo, sociólogo y epistemólogo austríacobritánico. En la década del ’30 comenzó a dar clases universitarias de física y matemática, y tomó contacto con el Círculo de Viena, un grupo de científicos y filósofos, avocados a establecer los límites y el lenguaje de la ciencia, basados en el positivismo y el empirismo lógicos.
En 1935 publica su obra “La lógica de la investigación científica” en la cual critica el método de verificación empírica de las teorías propio de la época y establece una nueva metodología conocida posteriormente como “falsacionismo”. A grandes rasgos este método determina que una teoría científica, para poder ser incluida dentro del cuerpo de la ciencia, debe poder ser contrastable empíricamente. Es decir, debe existir un experimento que permita poner a prueba la teoría frente a un fenómeno natural. Dicha teoría debe poder superar las pruebas a la que es sometida, pudiendo explicar consistentemente los hechos de la realidad involucrados en el experimento. A medida que la teoría “sobrevive” a las experiencias, se dice que está siendo “corroborada”. Este término no implica que la teoría sea correcta o verdadera, sino que cada prueba superada va haciéndola “más fuerte” y la mantiene vigente. Esta situación se repite hasta que se encuentre un experimento que muestre una falla en la teoría, o algún suceso que ésta no pueda explicar o predecir correctamente. En esa ocasión, la teoría puesta a prueba, será declarada como falsa y desechada por “refutación” y se comenzará a elaborar su sucesora que, por lo general, deberá contenerla en su poder explicativo.
En este contexto, las teorías nunca llegan a ser verdaderas, sino que se van aproximando a la verdad, a medida que son contrastadas exitosamente con los resultados de los experimentos. Sin embargo pueden ser falsas y obsoletas cuando no puedan dar cuenta de alguno de estos resultados, y entonces deben ser reemplazadas. A tal fin existen algunas reglas básicas importantes para llevar a cabo dicho método:
  •  la naturaleza científica de una teoría se determina por su susceptibilidad a la falsación
  • una nueva teoría, para que se aceptada, deberá siempre contener mayor contenido empírico que sus predecesoras.
  • una nueva teoría aceptada debería ser capaz de explicar todos los éxitos pasados de sus predecesoras.
  • las teorías deberían siempre ser contrastadas tan rigurosamente como sea posible.
  • una teoría que ha sido experimentalmente refutada debería ser rechazada.
  • cualquier teoría refutada no debería retomarse en una etapa posterior
  • una teoría inconsistente es inaceptable
  • es necesario minimizar el número de axiomas a emplear
  • cualquier nueva teoría debería ser contrastable independientemente.
  •  
 Por otra parte, Popper critica al método inductivo y, en general, a cualquier método capaz de aplicar un criterio de verificación empírica de las teorías. En su libro enuncia: 
“Desde un punto de vista lógico, dista mucho de ser obvio que estemos justificados al inferir enunciados universales partiendo de enunciados singulares, por elevado que sea su número, pues cualquier conclusión que sacamos de este modo corre siempre el riesgo de resultar algún día falsa” (Popper, 1962).
Es decir, no existe forma de asegurarse por el método inductivo, que un evento será siempre verdadero, no importa cuántas muestras hayamos tomado. Con una mirada más contemporánea se podría decir que cada muestra verdadera aumenta las probabilidades de que la siguiente también sea verdadera, sin embargo, esa probabilidad nunca va a ser igual a uno. Por otra parte, con una sola muestra que sea falsa, basta para demostrar que el enunciado o la teoría no se cumplen y pasan a ser refutados.
Popper va más allá contra la verificabilidad empírica de las teorías cuando dice:
“Las teorías no son nunca verificables empíricamente. Si queremos evitar el error positivista de que nuestro criterio de demarcación elimine los sistemas teóricos de la ciencia natural, debemos elegir un criterio que nos permita admitir, en el dominio de la ciencia empírica incluso, enunciados que no puedan verificarse” (Popper, 1962).
Esta separación entre la ciencia natural y la verificación empírica es una confrontación al pensamiento positivista vigente en esos años, según el cual las ciencias podrían llegar algún día a describir todos los fenómenos naturales con exactitud. Pocos años más tarde, la física misma, a través del desarrollo de la teoría cuántica, ha demostrado que tal anhelo positivista es imposible, ya que por más que tengamos instrumentos de medición lo suficientemente potentes, no se pueden conocer con precisión absoluta todas las variables del estado de una partícula en un momento determinado. Esto se conoce como “principio de incertidumbre de Heisenberg”, donde se demuestra que la observación misma de un fenómeno, altera su comportamiento, por lo tanto la verificabilidad empírica de un enunciado en esta teoría pasa a pertenecer al mundo del cálculo probabilístico.
Con estas ideas Popper intenta establecer un método de clasificación de las teorías en científicas o no científicas, basado principalmente en su carácter de constrastable (o refutable) y en la no aplicación de la inducción como forma de verificación, para que sean consideradas dentro del cuerpo de la ciencia.
 
El método hipotético-deductivo:
El método hipotético deductivo es una metodología científica de formulación de teorías y leyes y, por ende, de generación de conocimiento. Muchos epistemólogos concuerdan en que éste es, a grandes rasgos y con algunas variantes, el método actual de la ciencia. Está compuesto de cuatro etapas principales:

1. Observación y planteo del problema
En esta etapa, el científico comienza su investigación partiendo de la observación de algún fenómeno natural, no explicado o explicado parcialmente, para plantear precisamente el problema de su explicación.
Existen problemas que no parten de la observación, sino que son derivaciones teóricas de modelos matemáticos, que podrían tener aplicación en las ciencias, pero que no pueden ser directamente observados sino a través de sus consecuencias. Son ejemplos de esto las teorías acerca del origen del universo, el Big Bang, los multiuniversos, las partículas subatómicas, e incluso la ya aceptada teoría de la relatividad.


2. Elaboración de Hipótesis
Una vez planteado el problema, se procede a elaborar enunciados que provean una posible explicación al fenómeno en cuestión. Estos enunciados deben ser contrastables empíricamente ya que, para producir conocimiento científico útil, es necesario que tanto la conclusión como las premisas sean verdaderas. Es posible que para un problema, existan más de una hipótesis, quedando a criterio del investigador con cuál quedarse para desarrollar una teoría. La “mejor” hipótesis será aquella que contenga mayor alcance explicativo, una demostración más sencilla o, en algunos casos, la que responda a determinados intereses científicos o de mercado.

3. Demostración de la hipótesis y de las consecuencias observacionales
En esta fase es necesario demostrar, mediante los recursos lógicodeductivos necesarios y correctos, la veracidad de la hipótesis, en base al conocimiento científico existente y con una lógica interna consistente.
Además, se debe inferir cuáles pueden ser los posibles experimentos que den cuenta del poder explicativo y predictivo de la teoría, de modo que se la pueda contrastar con observaciones y mediciones del mundo natural, en la etapa siguiente.
4. Contrastación empírica y verificación de la teoría
Una vez  que la hipótesis ha superado su demostración lógica y se tienen planteadas las experiencias que la deben validar empíricamente, es el momento de llevarlas a cabo. Dichas consecuencias observacionales no serán las únicas, pero serán las que, una vez superadas con éxito, permitan al resto de la comunidad científica, hacer uso de la flamante teoría. Con el tiempo, estas hipótesis seguirán siendo contrastadas con los datos experimentales hasta que surjan fenómenos relacionados con la teoría y que no puedan ser explicadas por ésta. En ese jaque, la teoría puede quedar obsoleta y tendrá que ser reemplazada, en una forma similar al refutacionismo de Popper.
En definitiva esta última etapa de la supervivencia de una teoría, se convierte en un pseudo inductivismo, en el cual se suceden eventos y experiencias que son, una y otra vez, explicadas exitosamente. Este proceso sólo tiene fin cuando la premisa: “Este suceso es explicado por la teoría”, sea falsa y vuelve también falsa a toda la teoría.


Este es un desarrollo simplificado del método científico, ya que existen cuestiones adicionales que hacen que una hipótesis sobreviva de todos modos, a pesar de no poder explicar ciertos fenómenos. De momento, hemos inferido que las teorías no son nunca verdades absolutas, sino sucesivas aproximaciones a la realidad, y que una de ellas se “aproxime” más que otra, no hace necesariamente que ésta última sea falsa en un sentido amplio. Las teorías suelen formularse estableciendo los límites de su aplicación, por lo que pueden representar una buena aproximación dentro de ciertos límites, aunque sea falsa fuera de ellos. Un caso emblemático es la mecánica newtoniana frente a la relativista. En los casos de bajas velocidades se sigue utilizando la newtoniana, incluso en los más avanzados campos de la física, por su gran precisión y por su baja complejidad matemática. Sin embargo, se conoce que la teoría es incompleta y no es aplicable a los eventos que involucran velocidades cercanas a la de la luz.
Otras corrientes establecen que es imposible un isomorfismo entre la realidad y la teoría, lo cual determina que, desde un principio, todas las teorías son falsas y ya no tendría sentido aplicarles un valor de verdad, sino que existen otros métodos de validación y vigencia para permanecer en la comunidad científica.

 
 Críticas al falsacionismo:
El método hipotético deductivo, como fue desarrollado hasta ahora, se lo conoce como la versión simple del método. Existen varios otros factores involucrados en la elaboración de teorías que ponen en duda la función del falsacionismo como validador, o bien refutador, de éstas. Algunas de estas consideraciones se aplican a la elaboración de hipótesis, puesto que, en su demostración, usualmente se hace uso de alguna teoría complementaria, cuya correcta aplicación también debe ser demostrada, por lo que también se convierte en una hipótesis, a la que llamaremos “subsidiaria”, mientras que a la hipótesis principal la denominamos “fundamental”. Un ejemplo del uso de estas hipótesis subsidiarias se encuentra en el desarrollo de las leyes de Newton, las cuales necesitaron, para su demostración, el desarrollo de una matemática nueva, inexistente en la época, y elaborada íntegramente por el científico británico. Todo este desarrollo matemático también tuvo que ser validado, puesto que debía ser verdadero para que sirva de soporte consistente de la lógica de demostración de las hipótesis fundamentales de estas leyes físicas.
Otros factores tienen injerencia en la constrastación de las consecuencias observacionales, ya que cuando se realizan las experiencias pertinentes a validar una premisa, se dan por verdaderas muchas hipótesis acerca del experimento, en cuanto a su elaboración misma, la precisión del instrumental,  las condiciones del material de trabajo o del material de estudio e incluso el ánimo o la concentración del experimentador. Es posible que una experiencia de laboratorio dé un resultado falso, no por una falla en la hipótesis fundamental, sino por algún problema en las hipótesis auxiliares del experimento, lo cual a veces sirve para demarcar el alcance de las hipótesis fundamentales, sus condiciones de contorno, o hacerle una mínima corrección, sin que ésta quede totalmente invalidada.
Inclusive habiendo revisado y validado las hipótesis subsidiarias y las auxiliares de la experimentación, de modo que todo el proceso que refuta una hipótesis fundamental puede ser considerado correcto, aún así, la teoría puede ser “salvada”, mediante pequeñas correcciones que se enuncian en forma de hipótesis “ad hoc”. Estas premisas, que funcionan a modo de “parche”, pueden establecer nuevos límites de aplicación de la teoría, o bien agregar excepciones particulares que más adelante pueden ser verificadas o incluidas en otra teoría más general. De esta forma las hipótesis fundamentales pueden superar la etapa de verificación y ser aceptadas por la comunidad científica, a pesar de haber sido refutadas, en sentido estricto, en alguna parte del proceso.
Sin embargo, estas críticas, sumadas a otras corrientes epistemológicas acerca de la elaboración de teorías, no han desplazado al método hipotético deductivo, junto al falsacionismo, como el método científico convenido como validador de nuevas leyes y teorías. Actualmente, en las ciencias, particularmente en la física, se siguen elaborando hipótesis surgidas de la observación o de la física teórica, y se siguen comprobando sus consecuencias observacionales en experimentos a tal fin. Si la hipótesis no puede ser refutada lógicamente o empíricamente, es aceptada, primero poruna parte y, si sigue vigente, con el tiempo, por la totalidad de la comunidad.



Por lo dicho hasta ahora, lo esperable es que, a partir de datos observados de la realidad, surjan hipótesis y teorías acerca de las causas de dichos datos, y que éstas puedan explicarlos y predecirlos. En ese contexto, la físicafue erigida, sobre todo a fines del siglo XIX, como la responsable de las explicaciones acerca del funcionamiento de la naturaleza, por la sola aplicación de la observación y la deducción. En un sentido positivita, a medida que las teorías iban mejorando, se aproximaban a un isomorfismo entre la teoría y la naturaleza.
 
Las matemáticas y el método axiomático:
 
Las matemáticas son el ejemplo de una ciencia que no cuenta con consecuencias observacionales. Sus hipótesis no pueden ser corroboradas experimentalmente. Sin embargo, debido a esto, no deja de haber refutacionismo, ya que las hipótesis que han sido validadas lógica y deductivamente, pueden ser sometidas a prueba mediante aplicar a sus soluciones, otras estructuras matemáticas convenientes, que puedan refutar la teoría. De todos modos, aquí el concepto de verdad es, por un lado, más “fuerte” que en otras ciencias, ya que por la propia deducción utilizada en la demostración, si es correcta, garantiza la conservación de la verdad, desde las premisas hasta la conclusión. En muchos casos, la matemática se construye a sí misma sin tener parámetros comparativos, mediante estructuras novedosas más generales. Por otro lado, y también debido a la abstracción propia de las matemáticas, el concepto de verdad es débil, en el sentido que toda teoría matemática tiene hipótesis fundamentales indemostrables, llamadas axiomas. Los axiomas surgen como conceptos abstractos. No tienen fundamentación ni sustento en la realidad. Por lo tanto, para poder utilizarlos en teorías, debe darse por supuesto su valor de verdad. Se las acepta entonces como verdaderas “per se”. En este sentido, es una verdad antojadiza, sólo con el fin de servir como pilar de la teoría.
Es razonable pensar que todo nuestro conocimiento pudo haber sido construido en base a otros axiomas, tan válidos como los actuales, que nos hubieran generado otras teorías diferentes a las que conocemos, con igual valor de verdad. Por lo tanto, la matemática se encarga de elaborar modelos y estructuras lógicamente correctas, que luego pueden ser utilizados por otras ciencias para explicar fenómenos, haciendo uso del valor de verdad garantizado de estos modelos, pero sabiendo del imposible isomorfismo de sus axiomas con la naturaleza.
 
El uso en la física de los modelos matemáticos y del método hipotético-deductivo:
 
Para Popper, la física es el claro ejemplo del uso del método hipotético deductivo, ya que, en principio, éste parecería ser el camino habitual de la actividad científica. Sin embargo, existen cuestiones que escapan a dicho método y, aún así, generan teorías válidas en la comunidad. Una es el uso de modelos matemáticos, axiomáticos, como soporte cuantitativo en la demostración de hipótesis. Esto supone que muchas teorías que hacen referencia a fenómenos naturales, son explicados en base a conceptos abstractos y sin comprobación empírica, por lo tanto, lo que se está haciendo, en definitiva, es formular una interpretación de un modelo matemático, lo más aproximada posible al evento que se pretende describir. Esta interpretación es puramente semántica e intenta establecer las relaciones conceptuales  entre los axiomas y los resultados del modelo con los sucesos empíricos. Estas relaciones también debe ser validadas científicamente, y para ello sí puede ser utilizado el método hipotético deductivo, aunque este proceso introduce algunas dificultades adicionales, relacionadas con la aplicación de términos específicos y con el uso del lenguaje.
Un ejemplo clásico de esto son también las leyes de Newton, para las cuales ya mencionamos que fue desarrollada toda una estructura matemática nueva, con sus axiomas, pero además fue desarrollado otro modelo físicomatemático con sus axiomas que creaban nuevos conceptos abstractos y su relación con fenómenos naturales, como la idea de fuerza, masa y aceleración. Estos tres conceptos no sólo son novedosos en la teoría, sino que matemáticamente se definen entre sí y no tienen realidad física sino a través de las relaciones que Newton estableció entre éstos y los eventos que intentan explicar. De hecho, al aplicar estas ideas en la teoría gravitatoria, surgen dos axiomas aparentemente indistinguibles entre sí, como son la masa inercial y la masa gravitatoria, cuestión que recién fue resuelta por Einstein en su teoría de la relatividad general, a principios del siglo XX.
Otra de las cuestiones que escapan al método hipotético deductivo en las ciencias físicas son las demostraciones relacionadas a métodos matemáticos estadísticos y probabilísticos. Algunos procesos son tan complejos o involucran un número tan grande de elementos que, para su explicación, se utilizan métodos que promedian comportamientos y sus resultados son índices de probabilidad. Esto dificulta en parte establecer la veracidad, o bien, refutar una hipótesis ya que en estos casos, una comprobación de una consecuencia observacional que dé falsa como resultado, no implica necesariamente una falla en las hipótesis. En estas ocasiones, las refutaciones son más complicadas e involucran una diferencia sustancial en los valores estadísticos predichos contra los observados, límite que no está bien definido y cuyos valores pueden, además, estar contemplados por la teoría.
 
Conclusión:
 
A pesar de que la física, como ciencia, siempre elaboró su conocimiento mediante teorías y leyes sustentadas matemáticamente, hasta mediados del siglo XX y, en menor medida actualmente, se hicieron intentos de establecer una relación unívoca entre la teoría y los fenómenos naturales que éstas describían. Como tanto los modelos matemáticos, y en ocasiones también los modelos físicos, se basan en axiomas incontrastables mediante experimentos con la realidad, esta relación unívoca se hace imposible en sentido estricto.
Los métodos matemáticos y axiomáticos son inseparables de la física como ciencia, según la concebimos actualmente. El científico, al elaborar sus teorías, realiza una interpretación de esos modelos con el fin de aplicarlos a las explicaciones y predicciones que sean significativos, según su consideración. A su vez, estas interpretaciones deben ser validadas por otros métodos, como el hipotético deductivo, para determinar si el modelo matemático es pertinente para su finalidad y luego, sometidas a las consecuencias observacionales.
Un resultado experimental falso puede, si es insalvable, reducir el alcance de la teoría, anularla por completo, o bien, redefinir su interpretación, es decir, la aplicación del modelo matemático y/o axiomático al fenómeno natural que intenta describir o predecir.
En la actualidad, gran parte del trabajo científico en física está enmarcado dentro de la teoría cuántica relativista o dentro de la física teórica, ambas con un alto grado de abstracción matemática y con elementos aún inobservables como las partículas subatómicas, algunas consecuencias de la deformación del tiempo, las múltiples dimensiones o las bases mismas de las teorías acerca de la formación del universo. Por lo tanto, gran parte de la investigación se realiza sobre los resultados de los modelos axiomáticos por sobre la observación o los resultados de los experimentos de laboratorio.
 
Bibliografía utilizada:
 
  • Popper, Karl. (1962) La lógica de la investigación científica. Madrid, Tecnos.
  • Klimovsky, Gregorio (2005) Las desventuras del conocimiento científico. Buenos Aires, A-Z  Editora.
  • Gómez López, r. (2004). Evolución científica y metodológica de la Economía. Texto completo disponible en: http://www.eumed.net/cursecon/libreria/
  • Capturado el 11 de marzo de 2013.
  • Chalmers, A. (1984) ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? México, Siglo XXI



 






















 


jueves, 15 de diciembre de 2011

“LOS SUPUESTOS EPISTEMOLÓGICOS Y DIDÁCTICOS DE LA FÍSICA”

por ILEANA LUCILA JAICHENCO
INSTITUTO DE ENSEÑANZA SUPERIOR N°2
“MARIANO ACOSTA”
AÑO 2011
  “El DOCENTE INVESTIGADOR es un educador que participa activamente en la articulación y la definición de las teorías presentes en sus propias prácticas, así como también en el desarrollo de dichas teorías a través de la acción y la reflexión sistemática sobre su práctica.”
(Yovane de Simancas, K. (1998).
Introducción







El presente trabajo consta de tres núcleos temáticos, todos relacionados entre sí.
En primer lugar, se analizarán los supuestos epistemológicos  y didácticos que pueden llegar a tener un papel primordial en clases de física si son utilizados en pro de un aprendizaje significativo (Ausubel) de los alumnos.
En segunda instancia, se intentará mostrar el lugar preponderante de dichos supuestos al momento de la transferencia de los conocimientos.
Por último, se realizarán las planificaciones de dos clases acerca de un mismo tema: una, siguiendo un modelo didáctico tradicional y positivista; otra, utilizando una metodología de enseñanza que implique supuestos epistemológicos y didácticos, historia de la física y un modelo didáctico constructivista y contextualizado.

I.- EL ANALISIS DE LOS SUPUESTOS
Los supuestos epistemológicos
El individuo es capaz de entender el mundo que lo rodea gracias a su aparato cognoscente. Es decir, la capacidad de tener en su mente un mapa que tiene unos contenidos de base, y unos vínculos entre esos contenidos, cuyo conjunto lo ayudan a orientarse en la realidad.
“…desde un punto de vista epistemológico, nos apoyamos en el concepto de representación, que articula la filosofía de la ciencia con la ciencia cognitiva (Nersessian)…un modelo cualquiera es una entidad no lingüística que sirve al individuo a modo de representación simbólica interna y operativa, el mapa, de algunos aspectos del mundo (Giere).”[1]
Estos contenidos y vínculos también son llamados representaciones simbólicas internas, o modelo.
Dicho modelo es el que le traduce al individuo la realidad exterior y la acomoda e internaliza.
Un conjunto de modelos complejos, debidamente vinculados entre sí, con un lenguaje rico es llamado teoría científica.
“Una familia de modelos particularmente elaborados y complejos, enlazados por medio de vínculos fuertes (ligaduras), y ricamente caracterizados por medio de enunciados lingüísticos, constituye una teoría científica (GIiere, Adúriz Bravo)”.[2]
Existen varios niveles de representaciones de teorías científicas, entre los cuales se hallan separaciones:

El primer nivel de representación es la realidad, separada mediante la estructuración del sistema teórico. La estructuración es una serie de condiciones que se definen para poder amoldar la realidad al modelo teórico que se va a utilizar, dando como resultado un sistema teórico, una porción convenientemente demarcada de la realidad que quiere ser estudiada. La estructuración es, según Matthews y Duschl, la primera transformación, que actuando sobre la realidad, da como resultado el sistema teórico. “…se propone entender al sistema físico como un recorte conceptualmente relevante de la realidad,… que es susceptible de ser modelizada con el aparato teórico de la física.”[3]

Una segunda transformación se aplica al sistema teórico, y es la aproximación-simplificación de este sistema, para facilitar su tratamiento y poder así explicar y predecir los fenómenos experimentales mediante una simbología específica que remita al tema. “…el sistema simbólico teórico sólo es un modelo de la realidad si se establecen relaciones de semejanza operativas (empíricamente contrastables) entre una y otra entidad (Giere)” [4]. El sistema simbólico teórico se convierte así en un modelo científico.

Una tercera separación es la transposición didáctica, que transforma, según Chevallard, el modelo científico en modelo didáctico. Esta separación tiene el recurso de transformar el conocimiento erudito o científico en un conocimiento escolar. La transposición se da tanto en el plano lógico-de las formas-como en el semántico-de los contenidos. Ejemplos de transposiciones: menor abstracción mediante el uso de analogías que conecten el conocimiento científico con la realidad, utilizar modelos más sencillos de otros momentos históricos que sirvan para explicar el actual, metáforas, etc.


Los supuestos didácticos
Se utilizará el concepto de metacognición, que, según Monereo Font, Izquierdo y Sanmartí, es la capacidad que tenemos de autorregular el propio aprendizaje, de planificar qué estrategias se van a usar en cada situación, aplicarlas, controlar el proceso, evaluarlo para detectar posibles fallas. Todo esto aumenta la capacidad del alumno de tener un juicio más independiente acerca de cómo se construye el conocimiento en física y de que éste no es estático (Adúriz-Bravo, Galagovsky).
Un concepto muy importante es el de analogía. Es utilizado tanto en los modelos científicos (son las hipótesis teóricas -Giere-, las cuales vinculan la realidad con dichos modelos) como en los modelos didácticos (como relación de semejanza entre cosas diferentes, donde juega un rol fundamental en el transcurso de la transposición didáctica).
La metáfora (Duit) es un mecanismo analógico que traslada los significados de un tema conocido a otro por conocer. Es la aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión; por ejemplo, el átomo es un sistema solar en miniatura. “La metáfora permite al profesor de física introducir a los estudiantes en los usos lingüísticos vigentes en la comunidad científica y al mismo tiempo comunicar de forma más precisa, económica y rápida los significados en los modelos científicos abstractos, funcionando así como puente conceptual (Glynn).”[5]
La contextualización mediante el enfoque histórico es el instrumento que contrapone a la idea de ciencia terminada y cierta, dado que hace referencia al movimiento constante que atraviesa al conocimiento científico a través del tiempo. “La de las herramientas conceptuales que el hombre ha construido sucesivamente para modelizar la realidad natural constituye una situación de conflicto frente a la visión cristalizada y acrítica de la ciencia que los alumnos elaboran durante su escolaridad (Barrón Ruiz, Duschl).”[6]
II.- PREPONDERANCIA DE LOS SUPUESTOS

¿Cuál es la función que podrían tener estos supuestos en clase de física?

La epistemología es la filosofía que le asigna un significado más comprensible a la ciencia. Lo hace ayudando a entender de qué manera la comunidad científica se acerca al conocimiento y lo organiza.
También se ocupa de que el estudiante no suponga, como antaño, que la ciencia es siempre infalible, estática y acabada.
Se han analizado anteriormente los supuestos epistemológicos y didácticos.
Ahora, se intenta establecer su función y comprobar qué beneficios traería que estén presentes en las clases de física.
La estructuración, muchas veces dada como implícita, es la que demarca y delimita las condiciones del sistema, por ende la que moldea, la que puede facilitar la comprensión del tema si está bien definida explícitamente, desde un comienzo.
La transposición es el proceso por el cual el profesor traduce y facilita al estudiante el conocimiento científico, dando chance a este último a conseguir un aprendizaje significativo.
En cuanto a la metacognición, el hecho de saber con qué herramientas se cuenta es imprescindible para reconocer que se ha internalizado un conocimiento, que ya es parte del aparato cognitivo del alumno. El conocimiento del propio conocimiento debe ser recuperado y aplicado en actividades concretas y utilizar las estrategias idóneas para cada situación de aprendizaje. También este concepto trae aparejada la regulación y control del aprendizaje por parte del alumno, pudiendo éste planificar sus actividades cognitivas, controlar el proceso intelectual, ser de alguna manera independiente de los contenidos al poder utilizar un mismo esquema para distintas situaciones.
Luego, llegando a la analogía, podemos ver que su uso es muy efectivo en la enseñanza dado que funciona como puente entre un saber conocido por el alumno y otro que no lo es aún. El cuidado que debe tener el profesor es en anunciar que se utiliza una analogía en el momento en que se hace, dado que el alumno tiene que entender que es una herramienta para su mejor comprensión, y que no ocurra que sea para su confusión; que algo sea parecido a otra cosa no implica que sea igual.
La metáfora se utiliza para trasladar un concepto por otro sin decirlo, implícitamente. Su función es generar una idea en la mente del estudiante, que quizás definiéndola de manera tradicional, no podría llegarse al significado que quiere dársele.
La faceta histórica es significativa por dejar vislumbrar que la física existe desde hace mucho tiempo, que ha cambiado a través de él, y que seguirá cambiando y transformándose siempre, dado que no es una ciencia acabada. También es importante para entender que algunas preconcepciones de los alumnos tienen inicio en modelos históricos anteriores a los actuales. Además, con la historia se puede ver que intervienen factores sociales, intereses económicos, y otros tipos de elementos que son cruciales para entender cómo y por qué se tomaron unas u otras rutas de investigación.

¿Por qué es importante introducir estos supuestos en la práctica docente?

Es sabido que los estudiantes distan cada vez más de tener interés en las clases de física. Se aburren dado que en general la forma en que se dictan las clases es de manera convencional, utilizando el profesor un modelo positivista de la ciencia, poniéndose él mismo ante los alumnos como poseedor del saber, de un saber cuasi inalcanzable para ellos, lo cual también los frustra.
Por esto, es de suma importancia comenzar a cambiar este sistema de enseñanza, en pro de unas clases más productivas; para los alumnos, entender, disfrutar de aprender algo nuevo, reactivar esa curiosidad que tenían cuando eran niños; para el docente, reflexionar sobre sus prácticas, sus instrumentos. Que aprender sea un ida y vuelta muy enriquecedor para ambas partes es aquí el ideal.

¿Cómo es posible cambiar el sistema instaurado en las aulas de ciencias?

En este trabajo se propone enriquecer las clases con los conceptos que ya se han mencionado, como así también cambiar el modelo instalado de exposición.
Esto será posible en la medida en que el docente implemente nuevas formas de enseñar, utilizando la autocrítica, la creatividad y la meditación sobre su trabajo en el aula.
Por supuesto, el profundizar en los propios conocimientos, tanto de la física como de la epistemología, la didáctica y la historia, serán fundamentales a la hora de planificar, realizar la clase, y al momento de evaluar si la transferencia ha sido bien lograda.
Las herramientas a introducir en el aula son muchas, algunos ejemplos podrían ser:
·        la proyección de videos ilustrativos;
·        la utilización de software para realizar experiencias con programas especialmente diseñados de una manera muy didáctica para los alumnos, dado que algunos temas requieren para sus trabajos de laboratorio tecnología que es imposible llevar a las escuelas;
·        realización de investigaciones en grupos, que pueden traer aparejadas tanto trabajos expositivos, como cuestionarios para ser respondidos por los otros grupos, esquemas ilustrativos, crear nuevas experiencias en el laboratorio, etc.;
·        exploración con juegos, tanto elegidos por el docente, como realizados por los alumnos, en donde se pueda introducir temas en los cuales los estudiantes tengan mayor dificultad para concentrarse o entender;
·        el uso del laboratorio, si lo hubiera, o de materiales entregados por el profesor que sean fáciles de conseguir por los alumnos, para realizar experiencias con instrumentos caseros, y acercar así la ciencia a la vida cotidiana;
·        encuestas sobre qué cuestiones les interesaría aprender en el aula a los alumnos, para poder enfocarse más en esos temas;
·        evaluaciones de variadas formas: introductorias (a manera de sondeo antes de comenzar con un tema para captar qué conocimientos manejan los alumnos), de desarrollo (a medida que se va progresando con un tema, para ver si es comprendido o ir cambiando el eje del método que se está utilizando), parciales (al concluir con el tema, para revisar si se han logrado ciertos objetivos planteados implícita o explícitamente por el profesor), finales (al finalizar todo el temario, para examinar si se han interconectado y contextualizado el conjunto de temas trabajado durante el año); etc.

Como se puede ver, la lista puede ser inacabable, sólo dependerá de la potencial creatividad del docente.
III.- PLANIFICACIONES

Tema: MOVIMIENTO RECTILÍNEO UNIFORME (MRU). [7]

 1)    PLANIFICACIÓN DE UNA CLASE CONVENCIONAL.

En esta clase podremos observar una planificación con una epistemología positivista, con un sistema de enseñanza del tipo expositiva, donde los lineamientos a seguir son la idea de que el profesor es el sujeto del saber, quien tiene la verdad, y el alumno es quien no la tiene y debe aceptarla pasivamente del docente.

VER: Planificación de una clase convencional




2) PLANIFICACIÓN DE UNA CLASE EN LA CUAL SE INCLUYEN ALGUNOS DE LOS SUPUESTOS EPISTEMOLÓGICOS Y DIDÁCTICOS.

Esta planificación tiene la intención de diferenciarse de la anterior, dado que aquí se utilizarán supuestos epistemológicos tales como el contexto histórico, por ejemplo, y donde se agrupará en 4 grandes ejes la forma en que se dará el tema, que pueden desestructurarse, y que seguramente abarcarán más de una clase:

Ver: Planificación de una clase no convencional
Lo que se ha intentado mostrar en este trabajo, es la influencia positiva que podría tener el incluir cuestiones epistemológicas en clase de física. Esto puede llegar a tener lugar si:
·        en la formación docente se le da el papel preponderante que tienen la epistemología, la historia y la didáctica. Poder relacionar estas tres disciplinas con el tiempo, el estudio y la profundización suficiente que requieren, sería beneficioso para luego poder alcanzar con los futuros alumnos unos objetivos mejor planificados, unas clases más amenas para ambas partes-profesor y estudiantes-, y una transferencia bien lograda, o al menos, lo mejor posible.
·        dado que los conceptos son la unidad fundamental del conocimiento científico, es de absoluta importancia hacer hincapié en lograr que los estudiantes comprendan que están ligados fuertemente el significado de un concepto con el contexto histórico, epistemológico y didáctico del momento al que pertenece dicho concepto. Lo fundamental aquí es que el alumno entienda que todo concepto es fruto de una búsqueda, a veces explícita y a veces casual, de descubrir la verdad en la cual se apoye el paradigma científico de ese espacio temporal. El docente deberá explicitar claramente que muchas veces la comunidad científica de la época quizás buscaba otro resultado, tal vez hasta refutar cierta teoría, y concluye mediante la experiencia en algo totalmente antagónico con lo esperado.
·        el alumno percibe la idea de que la experiencia, el hecho experimental, trae aparejado conceptos que originan generalizaciones que van más allá de la experiencia en sí. Estos conceptos son invenciones intelectuales, que sirven de instrumento para modelizar una teoría que el científico llega a descifrar más allá de lo que ven sus ojos. Se debe dar a entender que entre la naturaleza y el científico existe un juego creativo, éste debe hacer que los modelos científicos expliquen con la mayor precisión posible la realidad que se deja ver a simple vista, y la que no. Debe hacer que los conceptos y las leyes que los interconectan entre sí cobren sentido. En este caso, podría ser útil dar ejemplos a los estudiantes de conceptos tales como el del átomo, energía, etc., dado que en la vida cotidiana no se ven pero conforman una parte fundamental de las teorías científicas que estudian, explican y predicen la realidad.
·        se le da  la importancia que tienen factores tales como el contexto social, económico, institucional, etc., que inciden directamente sobre los resultados que obtengamos en una u otra clase. Los alumnos, los padres, la política educativa de la institución, son sólo algunos aspectos que también repercuten en el aula.

Vale aclarar, que es posible incluir la epistemología en la clase de física, explicitando a los alumnos que, por ejemplo, la teoría utilizada en tal o cual tema fue vigente en una determinada etapa de la historia de la ciencia y luego fue modificada o refutada. Es importante que el alumno tenga una noción al menos de que está utilizando un modelo, y que éste tiene un límite, un marco de referencia dentro del cual puede ser usado sin dificultad, pero quizás para otro tipo de problema deba utilizar otro tipo de teoría que lo contenga.
Es indispensable remarcar que hay incontables posibilidades distintas de planificaciones y que, por supuesto, podrían incluirse otros supuestos epistemológicos, históricos y didácticos para el tema planteado. Esto dependerá enteramente de la iniciativa y creatividad del docente, quien tiene en sus manos la capacidad de replantearse constantemente su práctica. Él es la persona indicada para realizar una transformación profunda en la manera en que se de la transposición, para que esta sea verdadera y fructífera, en el momento en el cual se da la clase, pero también a futuro, dándole la posibilidad al estudiante de ampliar sus conocimientos y así, ser capaz de construir su propio juicio, herramienta indispensable para que el ser humano sea un ser de pensamiento crítico e independiente.







Bibliografía
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Referencias bibliográficas

[1] Adúriz Bravo, A. Morales, L. El concepto de modelo en la enseñanza de la física- consideraciones epistemológicas, didácticas y retóricas. Cad. Cat. Ens. Fís. Vol. 19. N° 1. pág. 79. Facultad de Cs. Exactas y Naturales (UBA). Argentina. 2002.  
[2] Adúriz Bravo, A. Morales, L. El concepto de modelo en la enseñanza de la física- consideraciones epistemológicas, didácticas y retóricas. Cad. Cat. Ens. Fís. Vol. 19. N° 1. pág. 80. Facultad de Cs. Exactas y Naturales (UBA). Argentina. 2002.
[3] Adúriz Bravo, A. Morales, L. El concepto de modelo en la enseñanza de la física- consideraciones epistemológicas, didácticas y retóricas. Cad. Cat. Ens. Fís. Vol. 19. N° 1. pág. 79. Facultad de Cs. Exactas y Naturales (UBA). Argentina. 2002. 
 [4] Adúriz Bravo, A. Morales, L. El concepto de modelo en la enseñanza de la física- consideraciones epistemológicas, didácticas y retóricas. Cad. Cat. Ens. Fís. Vol. 19. N° 1. pág. 79. Facultad de Cs. Exactas y Naturales (UBA). Argentina. 2002. 
[5] Adúriz Bravo, A. Morales, L. El concepto de modelo en la enseñanza de la física- consideraciones epistemológicas, didácticas y retóricas. Cad. Cat. Ens. Fís. Vol. 19. N° 1. pág. 82. Facultad de Cs. Exactas y Naturales (UBA). Argentina. 2002.
[6] Adúriz Bravo, A. Morales, L. El concepto de modelo en la enseñanza de la física- consideraciones epistemológicas, didácticas y retóricas. Cad. Cat. Ens. Fís. Vol. 19. N° 1. pág. 83. Facultad de Cs. Exactas y Naturales (UBA). Argentina. 2002.
[7] Notas en rojo: lo que se habla en clase; en verde: lo que se escribe en el pizarrón.